Cuando el mundo deja de ser mundo y se convierte sólo en piezas de tierra muerta. Los humanos buscan sedientos la última gota de vida que queda en lo que un día pareció el paraíso para unos… y para otros una oscuridad infinita.
Cuando para algunos mortales el final del camino no era lo suficientemente satisfactorio. Los vampiros entendieron que era hora de mostrar su reino a aquellos seres ambiciosos de algo más que… la simple muerte.
Sin embargo, para los que ya estaban cansados de la vida. La aparición y venida de estos monstruos los aterrorizó y prepararon antorchas, dagas de plata y agua bendita para asesinar a aquellos que venían a destruir la idea de un más allá.
Pero aquellos que querían vislumbrar la eternidad impidieron y asesinaron a sangre fría… muy detenidamente a los que amenazaban con arrancarle esa última gota. Mostrando así a sus maestros lo preparados que estaban para hacer de mundo un infierno.
Lo que un día fue la tierra vivaz y brillante se convirtió en algo frío, oscuro y eterno.
Preguntaran ¿y aquellos que no se opusieron pero que no deseaban ser vampiros? Esa es aún una historia más extraña. Los reunieron y se dignaron a no tocarlos… por un tiempo.
En vista de la cantidad de seres mortales que deseaban pecar y vender su alma al diablo. En vista de la cantidad de personas que cada maestro debía convertir. Y de toda la responsabilidad que eso acarrearía decidieron abrir una academia.
Sí, enseñar y probar a los pecadores. Observar si tenían las agallas necesarias para convertirse en el ser que tanto ansiaba.
Es así como abrieron en un lugar donde todos conocen el nombre pero son incapaces de pronunciarlo la Academia Frostmore para Vampiros. Nunca pensaron que el arte de succionar sangre para vivir podría enseñarse en un colegio y menos… que tendría tanta demanda.
Los seres mortales que desistieron de seguir el movimiento concluyeron en alejarse de estos monstruos y crearon límites y barreras invisibles que sólo unos pocos se atrevieron a cruzar y no vivieron para contarlo.
No obstante, los vampiros nunca desistieron de la sangre humana. Pues la inmortalidad es sólo un vistazo a la eternidad.
Y fueron pasando los años y la academia entró en decadencia coindiciendo con la llegada de los licantropos haciendo que empezara un guerra entre ambas razas, sin final previso, cogiendo a los pobres humanos en medio